lunes, 27 de mayo de 2013

Elijo enfermedad.

Me río de la muerte
y del frío
y de la tristeza.
Me río en la puta cara
de la distancia
porque no existe.

Se tarda tiempo en comprender
que es peor el remedio
que la enfermedad.
Una enfermedad come relojes,
calendarios,
desiertos de arena
y muchas otras cuestiones ásperas
y dolorosas.

Me río en la cara
del próximo verano,
del calor, también,
de culminar borracheras
en el baño de cualquier discoteca.

Todo el mundo dice,
esas cosas hay que saber controlarlas,
no dejarse llevar,
mente fría
y una puta mierda.
Si no has navegado entre su sudor
ni has sentido como cabalgaba
crujiendo todos tus huesos
contra una cama,
una pared,
no me hables de controlar
porque ella es fiebre
y derrite
cualquier piel que se proponga.

Yo he visto el fuego de sus hogueras
quemando los relojes de arena
que nunca más nos atarán
y he visto la felicidad condensarse
y
confeccionarse
a medida
entre nuestras bocas.

Sedientas bocas enfermas.
Nunca más un remedio.


Prefiero esta enfermedad.

No hay comentarios:


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.