martes, 4 de junio de 2013

Sobre la abdicación


Voy a arrancarte toda la piel y ponerla al sol.
Durante treinta días y treinta noches,
tu piel permanecerá a la intemperie,
luchando contra los rayos ultravioletas,
el viento, el frío,
y el salitre que todos los de por aquí
parece que tenemos entre las venas.

Voy a ver cómo te secas día tras día,
espantaré a los pájaros que intenten picotear
entre tus tejidos,
no dejaré que ningún gato se
pase la tarde relamiéndose sobre ti.
Yo seré esos pájaros y esos gatos
y hurgaré en ti y arañaré tu piel
con mis uñas.

Quiero cada trozo de vida
que pueda atrapar,
y secarlo.
No quiero que te vayas jamás.

Después de esos treinta días y esas treinta noches,
te agarraré por la cintura,
e intentaré ajustarte a mí.
Todo tu pellejo estirándose,
volviéndose casi transparente.
Repito una y otra vez,
no quiero que te vayas jamás
y eso hago,
tenerte conmigo para siempre.

El problema es que me gustas viva
y me gustas con esa piel tan hidratada que tienes
y el color y la forma de tus labios
y la forma en la que tus ojos me miran.
Me miran a mí. Así.
Y me gusta emborracharme contigo,
beber tanto que al final no sepa
de quién bebo,
si de la botella o de ti.

De todo tu cuerpo.

El problema es que me gustas
más viva que nunca,
imaginarte derritiéndote sobre mí,
imaginarte, porque es lo único que puedo hacer,
abierta en canal
en forma de salto al vacío
y yo al borde,
cagada de miedo
pero sin contemplar la idea
de echarme atrás.

Eres el puto camino recto,
sin final,
en mitad del desierto,
más apetecible que he visto en mi vida.
Y quiero que todos mis accidentes
mortales sean
entre tus piernas.

El problema
es que para todo eso
solo tengo que dejar que sea mi poesía
la que se seque durante treinta días y treinta noches,
y no tu piel de animal salvaje.

Voy a arrancar,
entonces,
toda la poesía
de mí.
La estiraré y la dejaré secándose,
inerte y deshidratada,
durante treinta días y treinta noches.

Te prefiero viva
y te prefiero a ti


siempre.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.