martes, 23 de julio de 2013

El día del post it azul


No he dejado de fumar
ni de beber
desde que aprendí a hacerlo.
Gasto dinero en cervezas
más que en libros.
Dejo todo lo importante
siempre para el último momento,
probablemente
porque enfrentarme a mí misma
se está convirtiendo
en una de las tareas
más detestables que conozco.

Encuentro cada vez más ridículas
a mis palabras favoritas
de la semana,
mis animales parecen estar encerrados
en un zoológico
de bajo presupuesto.
El oso en el que me convertí
está ya
bastante lejos del bosque en el que
te convertí.

Últimamente solo oigo
a un montón de hienas
reír o llorar.
-Nadie les preguntó-
Creo que soy la carroña
que las alimenta.
Creo que soy este mundo
que se va a la mierda,
ese que no sabe si ríe o llora.
-Aquí sí que nadie preguntó-

Comprendo a todos mis órganos
aunque no comparta su visión de futuro.
Un final de inmediato,
cortar por lo sano,
vernos lejos -más lejos-
no me voy a conformar jamás
con este zoológico en quiebra
que hay entre mis tripas,
y lo de no dejarnos pasar,
bueno, lo intentamos.

Lo peor es encontrar la paz
en el cementerio de elefantes
en el que he convertido a mi cerebro.
Toda la memoria del mundo
incendiada.
En todo este tiempo:
no he aprendido una puta mierda.

Seguimos vivas,
en jaulas de dos por dos,
nos han arrancado los dientes,
ni siquiera sabemos tragar
esta especie de efecto placebo.
Pero me gusta respirar.

El día del post it azul
aprendí que la magia
no se puede perder jamás.

Todo lo demás,
probablemente, sí.

Se trata de una tradición familiar:
encontraré la manera de
romper las murallas que separan
la libertad de mis animales.

Quiero que todos aprendan
de su instinto,
aunque eso signifique morir
en todos los intentos.

Me consta que el bosque
seguirá estando lejos del oso:
pero cualquier cosa es mejor
que un recinto acristalado
con rocas de mentira,
agua de piscina,
comida troceada,
y toda esa gente
pegando sus enormes caras,
observando como las hienas
devoran la dignidad de mis bestias.

Ni se te ocurra pelear nunca
con un animal que tenga magia
entre las tripas.

A mi madre se le olvidó explicarme
que la palabra magia de aquel post it
azul
podía ser muchas veces:


Estampida.

1 comentario:

Bubo dijo...

A veces la mejor forma de no olvidar un lugar, o una persona, es salir huyendo.


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.