domingo, 8 de septiembre de 2013

But.

Lo que quería era ser la única persona de su vida. Sentir esa sensación de comprender que ningún sexo sería mejor que el que tenía conmigo. Nada de lo que hiciera con el resto de personas sería relevante. Nadie le escribiría poemas como los míos.
El problema era tener que luchar siempre con la parte de mí que dice "esto es mío".
Yo la veía siempre, veía cómo hacíamos nuestras vidas, besábamos a otras personas, queríamos gente a todas horas y de alguna manera sentía que yo debía ser mejor que todo eso que la rodeaba.
Lo que quería era ser el polvo de su vida. Todos sus orgasmos en fila india esperando impacientes mientras pronunciaba la palabra f-e-l-i-c-i-d-a-d.
Ella se mojaba los labios con su lengua de gata y entonces sucedía: era la única, era la mejor, no había nadie más en el mundo que pudiera superar aquello.
Lo único que quería es que todas las demás personas que pasaran por su vida fueran una mierda. Que no pudiera olvidar aquella vez en el baño, o esa otra por los suelos de nuestra habitación. Lo que quería era ser el único motivo por el que te esfuerzas en cambiar de vida, follarte a otras, a otros, enamorarte. El intento de superación fallido, a destiempo, sin sentido.

Pero lo cierto es que en mi vida me he sentido así. Ser la tristeza de la borrachera de alguien. Una tía llorando a las tres y media de la madrugada, sentada en la acera de una calle llena de borrachos. Nunca he sido la mayor mierda que le ha pasado a alguien. Nunca he visto orgasmos en fila india esperando por ti.
Los míos siempre vivían desordenados. Como yo.

Lo único que quería era no tener que verte lejos, incluso cuando te sentabas a mi lado. No quería respetarte. Quería violar cada una de las condiciones por las que seguíamos con vida. Odiaba el sucedáneo en el que nos habíamos convertido. Y ni siquiera era amor. Solo necesitaba demostrarte que conmigo todo iba a más, iba a mejor. No existías. Era una manera absurda e infantil de inflar mi ego, incluso por encima de sus propias posibilidades. Ya no me interesabas.

Pero.

Quería seguir siendo a tu lado. El alguien que lo cambió todo. El alguien que lo destrozó todo. La persona que te dijo que habría sido una estupidez no haber apostado sabiendo de antemano todo lo que teníamos que perder. Quería ser ese salto al vacío del que hablamos a veces los poetas. El error de tu vida. La persona que más infeliz te ha hecho sentir. Sí.

Pero.

Habría ordenado todos aquellos orgasmos por tamaño, color, forma e intensidad. Habría saltado contigo y te habría gritado en mitad de nuestro suicidio colectivo, que era imposible no sentirse tan feliz. Y mi sonrisa hubiera sido nuestro paracaídas, y ya no tendría de qué preocuparme. Aun no conozco a nadie que te haya salvado la vida mordiendo la carne hasta el hueso.

Pero.

1 comentario:

Bubo dijo...

Esos "Pero" son como los "Y si...". ¡Asquerosos! Simplemente asquerosos.

(También a mi me hubiera gustado ser la tristeza de la borrachera de alguien pero parece ser que las abstemias son mayoría, o a mi me tiran más.)


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.