martes, 17 de septiembre de 2013

El Descubrimiento

Habíamos descubierto el fuego.
Éramos los primeros humanos en la faz
de la tierra
que bailaban alrededor de una hoguera.
No sabíamos lo que era la sangre
pero la habíamos olido y saboreado.
Aquello era el mayor espectáculo de incredulidad
que el mundo pudo observar,
a pesar de ser las únicas allí, 
sentadas,
bailando,
rodeando la creación,
el secreto,
el calor.
Dentro de los animales que comíamos
habitaban espíritus.
No los habíamos visto nunca
pero sabíamos lo que eran.

Unos parecían demonios negros,
otros eran fuegos artificiales turquesa.
Yo descubrí el fuego
también en tus ojos
y bailé alrededor de ellos,
como implorando que nunca se apagasen.
Podíamos controlar el tiempo
en el que la oscuridad nos daba una tregua,
pero no sabíamos lo que era una hora
o un año.

Teníamos instintos primitivos
y poblamos la tierra con nuestras semillas.
No habíamos visto el amor
y tampoco sabíamos cuándo iba a ocurrir
aquel milagro.
Por aquel entonces,
viajábamos continuamente en busca
de tormentas.
No se nos ocurrió pensar
que los próximos árboles en arder
íbamos a ser nosotras.

No sabíamos lo que era la sangre,
pero estábamos llenas de ella.

El día que nos fusilamos
vimos espíritus gritar dentro
de nuestras heridas
y las lamimos hasta desgastar el dolor.
Fue instinto aquello que pasó,
ninguna de las dos sabíamos qué era
lo que pasaba con la saliva,
pero introdujimos nuestras lenguas
hasta el fondo,
hasta el final.

De no haber sido por el fuego,
hubiéramos seguido siendo animales
asustadizos,
huyendo de todas las tormentas que
ahora perseguíamos.

Habíamos descubierto el fuego
o eso fue lo que sentí cuando
nos encontramos en mitad
de la nada,
y casi parecía
que éramos los primeros humanos
que se amaban.

Aunque no supieran lo que era la sangre,
ni cómo crear por sí mismos las llamas.

Una cosa que nunca te conté es que
yo no perseguía a las tormentas.

Era en tus ojos donde estaba el fuego
que iluminaba los años de oscuridad
que transcurrían,
noche tras noche,
desde que nos encontramos
en mitad de la faz de la tierra.

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