viernes, 27 de septiembre de 2013

I. La boca

Imagina un salto al vacío. Imagina la “palabra mágica”. Imagina un disparo a bocajarro. Imagina ser el único superviviente en la faz de la tierra. Imagina todos los planetas eclipsados al mismo tiempo, en el mismo lugar. Imagina el mar, las olas, la orilla. Imagina lo que nos rodea porque eres incapaz de apartar la mirada de su boca.
Ella bosteza, afuera el día se dedica a despertar al mundo a campanadas. Piensas: no puedo ser más feliz.
Imagina tu canción favorita. Todas ellas. Imagina el camino de vuelta a casa de aquella madrugada. Apresa lo que sentiste y esnífalo hasta que duela. Siente las sábanas frías en una noche de verano. Hunde tu cabeza en la almohada. Para el tiempo. Mira todas las fotos que hay pegadas en la pared. Cuenta las personas que faltan, las que sobran, las que más quieres, las que hace más tiempo que no están.
El truco iba a estar en imprimirla a ella también.
Concéntrate tanto que puedas llegar a sentir de verdad el agua resbalando por tu piel. Sal a la calle en mitad de una tormenta. Huye de tus miedos enseñándole los dientes. Imagina cómo sería sentir un rayo atravesándote las entrañas. Nunca pensaste echar tanto de menos al invierno. Imagina que nada de esto ha pasado. No hay mentiras, no escondes nada, estás de vuelta de una de las mejores noches de tu vida. Agarra esa sensación, joder, y no la sueltes jamás.
Aquel fue el mejor partido de mi vida. Me daban igual los amaneceres pero hubiera dado lo que fuera porque estuvieras allí conmigo.
Imagina que es fácil. Que es rápido. Que es ya. Recuerda todas las noches que pasaste a su lado. Imagina que no te vienen recuerdos absurdos mientras la besas. Imagina que no hiciste aquello para vengarte. Imagina que no la odiaste nunca. Imagina que la querrás para siempre. Tíñete la piel de ella y explica que así es como te sientes. Sin escapatoria. Marcada de por vida. Una no puede escapar de sí misma. Imagina que no dolerá. Acostúmbrate al hueco, al vacío, a la sensación que te acompaña cada noche desde que la conociste. Imagina que puedes respirar. Que quieres respirar. Imagina que ella está al final de todo. Que es verdad lo que dice. Que es verdad que la crees.
Nunca sentí que aquel sillón fuera mi enemigo. Asesino. Pero.
Imagina que lo que ves en el espejo te gusta. Estas son tus manos. Toca todo lo que quieras con ellas. Estos, tus ojos. Mira el mundo hasta sangrar. Esta es tu boca. Busca la suya. Corrige tus sueños. Ensáñate con la realidad. Gana esta partida como aquella primera vez. Vuelve a casa después de ganarle la guerra a la vida. Recuerda ese sentimiento. De nuevo, esnífalo hasta el fondo, hasta desfallecer. Siéntate al borde de la cama, piensa qué decirle antes de las buenas noches, escribe como si no la conocieses.
Porque no la conoces.
Imagina que la estás besando por primera vez. Que tus manos agarran su cara y tus ojos observan al mundo entero en un segundo. Hasta sangrar. Busca su boca. Ahí está. Ahí tienes tu salto al vacío, tu palabra mágica, tu disparo a bocajarro.
Ahí está. Ya está.



.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.