viernes, 11 de octubre de 2013

Introducción.

Escribirte es como construir con mis propias manos
el muro donde salpican los sesos al fusilarme.
Es como vivir en una casa llena de espejos,
como sentirse sin escapatoria.
Escribirte es comprender de una vez por todas
que lo único que cambian son los circuitos neuronales
no las drogas que confluyen en ellos.

Escribirte es como estar esperando continuamente
en una sala de espera
sin tener cita previa.
Ni siquiera es una urgencia.
No nos estamos muriendo,
aunque necesito que alguien me lo confirme
cuanto antes.

Escribirte es como el diagnóstico fatal,
final,
como cuando dices te quiero
y te cagas de miedo porque de pronto
todo
ha
cambiado.
Es el momento justo en el que todo
es diferente
y no nos disgusta.

Es un duelo, un funeral, un enterrar
de nuevo
a la persona que he sido durante tanto tiempo.
Es el nacimiento,
la primera grieta en el huevo,
es el crack
el corazón
la parte de la canción en la que deberíamos
besarnos.

Escribirte es como arrancar hojas de una libreta,
es como tirarlo todo por la borda,
es como borrarse la memoria.

Es como habernos fallado,
como la duda, la decepción,
el nervio, la rabia,
la burla del destino,
como todas las historias que dejo a medias
aunque siempre tenga ganas de más.

Es el “mecagoenlaputa” de las seis
y las siete
y las diez.

Es como el primer frío de la temporada,
supongo que sabes a lo que me refiero.
Y no es un rescate, ni un naufragio,
ni si quiera es abandonar el barco
con la tripulación aun dentro.

Escribirte es como aceptar mi estado de confusión,
y convivir con él
aunque no sepa cómo compartirlo.
Es tener cuidado siendo terriblemente torpe,
es como el invierno en esta ciudad,
como los naranjas,
los grises,
la lluvia,
el “no me acuerdo de nada,
venga va, refréscame la memoria”.

Es el alivio.
Ya no tengo que buscarte en ningún lugar,
no tengo que recordar tu voz
o la forma que tienes de mirar al vacío cuando piensas.
Dejo de oír todo lo que no dices,
dejo de oírme incluso a mí.
De pronto todo son imágenes
de muros de fusilamiento,
mi culpa, mi calma
corriendo calle abajo en forma de sangre.
Aun hay conexiones neuronales
que se acuerdan de ti,
es posible
que muera 
sonriendo.

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