jueves, 17 de octubre de 2013

Piernas Largas.

Se llamaba Piernas Largas
aunque no midiese más de metro y medio,
era morena aunque irradiara
luz por dentro.
La gente no tenía muy claro si sonreía
o enseñaba lo dientes,
y allí era donde yo dudaba también.
Prefería pensar que gruñía como un animal
indefenso
a creer que iba a ser su próxima cena.
Tenía la sensación de que
ninguno de los colores estaban en ella
pero que así yo podría regalárselos todos.

No creía que tuviera que enseñarle nada,
parecía que en todas sus paredes
estaban escritas las cosas que nunca
debía volver a hacer.
O ser.
Era como ver volar a un águila imperial,
un halcón,
con las patas atadas a una soga.
Era triste y majestuoso.
Yo quería cortar la cuerda
pero que me llevara con ella.
Ser su tentempié
o su polluelo
o el aire que cortaba sus alas.

Me daba igual porque no lo había pensando muy bien.
Solo sabía que se llamaba Piernas Largas
aunque midiese metro y medio,
y que parecía defender todo lo que había
conseguido crear
con la luz de su interior.

Corté la cuerda que la ataba al suelo
o eso creí.
La historia podría continuar
viendo como se marcha lejos de aquí,
o
intentando descubrir por qué la llaman así.

Quizás las grandes mujeres
tengan piernas largas
para ir siempre un paso por delante de ti,
y enseñen los dientes porque
tienen miedo de que les hagas perder
todo el tiempo de sus viajes.

De cualquier modo,
águila o halcón,
yo te prefiero
golondrina,

Piernas Largas.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.