lunes, 16 de diciembre de 2013

Productos químicos

Existe un proceso lento y degenerativo en las relaciones que me hace sentir terriblemente triste, indefensa y en algunas ocasiones, indiferente.
Es como construir un recipiente gigante, llenarlo de agua, gota a gota, y cuando por fin esté lleno, tirar una pastilla efervescente enorme. Hay algunas amistades que son así. Ver cómo una pastilla se deshace lentamente delante de tus narices. Y mientras esto ocurre, tú puedes acercarte el vaso gigante y ver como millones de chispas salpican en tu cara manchando tus gafas con los restos de esa reacción química.
Al principio, el crepitar de dicha reacción parece divertido y te quedas un rato mirando cómo, poco a poco, la pastilla va empequeñeciendo; pero tarda bastante tiempo, así que decides prepararte la cena, ir al baño, ver la tele mientras tanto. Ya casi no eres capaz de escuchar como cientos de burbujas buscan la manera de explotar. Estás tan absorta viendo como comienza a hervir el agua de los espaguetis que te has olvidado de aquel vaso gigante lleno de agua y productos químicos.
Al final, después de cenar, de ducharte o de ver algún programa de televisión, vuelves a la cocina y descubres que ya no hay pastilla, sino un recipiente enorme lleno de agua turbia a causa de los restos del desastre químico que has provocado. Y te lo bebes, cada día un sorbito, suponiendo que eso será suficiente, necesario o útil.
Pero lo cierto es que hubieras preferido atragantarte antes con una píldora, o haber tirado el vaso contra el suelo que ver cómo el tiempo ha conseguido disminuir tantos recuerdos a un concentrado diluido de lo que fue y nunca más será.

Y es triste sobre todo porque cuando te das cuenta ya no puedes hacer nada. Se van acumulando otras cosas que hacer, otras pastillas que asesinar lentamente, y no hay tiempo. Ya no lo hay.


Te lo terminas de beber. Sabe a medicina aunque dudas mucho que te cure de algo. Pones el vaso en el fregadero. Ya lo limpiarás mañana, cuando necesites volver a comprobar de qué clase de personas te encariñas.  

1 comentario:

Wanda dijo...

No es bueno, es perfecto.


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.