lunes, 13 de enero de 2014

Turquesa.



Te has llenado de poesía el cuerpo
y ahora no sabes qué hacer con ella.
Alguien turquesa, de pupilas gigantescas
me ha dicho que no era especial
porque siempre escribo a chicas como ella.
Bueno. No es la primera que lo dice.
No es la última a la que he escrito.
Qué le voy a hacer.
La gente cree estar de paso,
y
en realidad, es cierto
pero
al menos así puedo recordarlas.
No como lo que fueron,
lo que vivimos,
las cosas que hicimos,
sino como yo las veía a ellas,
deslumbrándome, brillantes,
desquiciantes mujeres bailando
en mi memoria para siempre
a la luz de media tarde.

Por eso escribo.
Para dejar sus bocas abiertas
de par en par y así poder meterme
dentro de ellas
y dormir en su vientre
porque lo único que busco
es una buena madriguera
donde pasar las noches.
Ya ni siquiera me preocupa el invierno,
no sé.
Ellas se molestan por ser parte de mi vida
y yo las veo irse,
cada cual más extravagantemente
y qué debo hacer.

Conviven conmigo
pero no con mi dolor
y se molestan, ¿sabes?
Les molesta formar parte de
un poema, un libro, una canción.
Quieren ser únicas,
dicen que todo fue hermoso y
a eso precisamente vine yo.
Sin querer he retratado lo bueno y lo malo
de lo mejor
y es bonito pero duele.
Fue hermoso, no deberías haberlo estropeado,
mezclándome con todas las demás,
inconclusas y confusas como lo he sido yo.
No deberías.
Y yo miro ese azul turquesa,
esos dos agujeros negros gigantes
y me da pena.
Me da mucha pena que pueda pensar
que no fuimos importantes.
Miles de galaxias
explotando,
esos versos manidos y desgastados.
Pero era así,
verla venir de lejos,
contemplar su forma de vestir,
su manera de peinarse,
su olor.
Miles de putas partículas drogadísimas
y eléctricas estrellándose unas contra otras
cuando levantaba la cerveza de la mesa y bebía.

Tengo la poesía por todo el cuerpo
porque es mi piel.
No me puedo deshacer de ella
pero imagina que soy una serpiente.
Existen en mí todos esos poemas
porque el cuerpo se encarga de almacenarlo todo.
A veces en la memoria,
otras
debajo de las uñas.

Que no te de pena
estar para siempre junto a mí.
Pequeño azul turquesa,

la sonrisa más grande del jardín.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Deberías añadir la opción de "me encanta".

Llegué aquí por casualidad, pero creo que volveré de vez en cuando :)

Ana! dijo...

¡¡Muchas gracias!!

Pásate cuando quieras :D:D


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.