martes, 29 de abril de 2014

Ceguera

Puedo verte desnuda
detrás de todo este sueño de párpados
que tengo.
Te has convertido en toda la luz solar
de estas 24 horas inertes que construyo.
Me quemo.

No he hablado aun de las cosas inevitables
porque es mejor vivir sin miedo al miedo.
Me he imaginado recorriendo la isla
en bicicleta.
El aire que nos atropella
para justo a la altura de tus rodillas:
puede ser que la vida sí que sea bella.

Odio las notas de silencio
cuando cerramos la boca,
sea para lo que sea,
pero confieso que es necesario
a veces
ese zumbido de dos milésimas de segundo.
No quiero oírnos,
mucho menos oírme
pero si no lo hago sé que terminaré lejos
y no me gusta nada andar
para llegar a algún sitio.

Lo mío es la inutilidad del ser.
Hacer todo lo que no se deba hacer
solo porque
quién si no malgastaría su tiempo en ello.
A las cosas inútiles hay que mimarlas
como si sirvieran para algo.
Por eso te he desnudado tras estos párpados
aun de invierno.

Sé que no merecemos la pena,
pero brillamos hasta en lo más
sucio de una borrachera.
Esnifaría cualquier cosa que llevase
partículas de tu piel

y ya paro.

Hay adicciones que es mejor
dejarlas en casa.
Arrancar este nervio absurdo
de dentro y
esperar que las cosas no hayan cambiado demasiado
de lugar.

Con los ojos cerrados
sé a dónde tengo que ir

pero no cómo llegar.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.