lunes, 7 de abril de 2014

Llegamos tarde.


Tienes todo el tiempo del mundo
para escapar.
Lo primero que debes entender
es que siempre saldrás viva de tus experiencias.
El tiempo de cicatrización: sí que lo decides tú.
Lo segundo es,
lo bueno de poder dormir,
sin duda alguna, 
es saber despertar.

Tienes ojos de comerte el mundo
a preguntas y sonrisas.
Yo sin embargo,
por no haber sabido
escapar del mundo cuando debía
me sigo cuestionando una y otra vez
cuáles son las palabras exactas
necesarias para terminar de hundir
el barco,
o para que huyas lejos:
supongo que aquí no está tu lugar.

Lo cierto es que
no hay ningún lugar.

Te diría,
sálvate tú que aún estás a tiempo.
La tercera norma indispensable
es que puedes hacerlo cuando tú quieras.
La libertad es algo que siempre
va a estar esperándote
a la salida de cualquier cafetería,
no sé,
quizás debas empezar a tomar café.

Prométeme que seguirás
a rajatabla
el cuidar lo mucho que brillas
de dentro hacia afuera.
No dejes que el mundo pueda contigo
y destruya
la humanidad que le has debido robar
a medio millón de personas.

Repite conmigo:
tengo todo el tiempo y el mundo
para escapar.

Ahora piensa,
¡despacio!

¿Hacia dónde quieres ir?

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.