jueves, 22 de mayo de 2014

Salimos a fumar y mira

Hemos creado un nuevo lenguaje
sin darnos ni cuenta.
Construimos civilizaciones en cada beso,
las destruimos también en cada polvo.
Hablamos de miedos y en ninguno
de ellos aparecíamos nosotras dos.
Cuando te conté lo del final del mundo,
eso de los agujeros negros,
celebraba haberte conocido
con todas sus consecuencias.
Lejos de congelarnos,
la noche se abría en canal.
Quiero que sepas
que cada vez que sonríes,
o me besas,
o te intentas enfadar en vano,
alguien, en algún lugar,
sobrevive,
se salva.

Has hablado todo el rato
en ese otro lenguaje,
el que los demás se han inventado,
y no me atrevía a mirarte.
Quería pensar que era mejor así,
dejar que nuestras ciudades se reprodujeran
solas,
pero he estado tan callada que
ni yo podía oírme.
Las hemos vuelto a destruir.
De pronto volviste a usar nuestro lenguaje,
esta noche habrá un centenar de personas
a las que la muerte no podrá encontrar,
créeme.

A kilómetros de aquí
cualquier exiliado se sentiría
de nuevo en casa
solo con mirarte a los ojos.
A kilómetros de aquí
es dónde debí encontrarme yo
cuando decidí saltarme las reglas
de las personas tristes.
Ahora soy feliz.
Estoy al borde de la vida desde entonces.
Ya no es necesaria la supervivencia,
solo cuando nuestras civilizaciones
caen en picado
y tú lo salpicas todo del mismo
color
en el que siempre había imaginado mi vida.

Aquí sentadas,
tendría infinidad de cosas que contarte
pero prefiero ver
cómo te pasas la noche
salvando vidas,
luchando, sin saberlo,
contra todos esos miedos
en los que no nos hemos incluido,
por fin.


-Creo que nunca llegamos tarde-

viernes, 16 de mayo de 2014

En libertad.


Mis animales viven en libertad,
por fin.
Duermen en tu cama,
conmigo,
lamen sus lomos
como lo hago yo con el tuyo.
No temen a la oscuridad
porque ya saben dónde estás.
Me he convertido en cada uno de ellos
desde que
solo sé encontrarte siguiendo tu rastro.
Manchan tus sábanas en peleas
de cuatro de la tarde.
Se nos hace de noche,
y abrimos los ojos
como si pudiéramos volar con ellos.
Mis animales viven en tus pupilas,
y son fieras.
Saltan sobre ti siempre que nadie
los ve: yo sí.

Ellos también han visto lo que hay
debajo de tu piel.
Cuando hablaba del cuero del indio,
las salvajadas en las que estoy dispuesta
a perder la vida,
el humo de la paz
y
la
guerra.
Cuando hablaba de sonrisas de dos por dos,
de lo que pasa justo antes de que
todo se complique.
Yo también lo he visto,
el problema es que
no encuentro una gama de colores
acorde con tu existencia inefable.

Mis animales se acurrucan en tus muslos,
muerden tus muslos,
aman tus muslos.
Son listos porque siempre trajeron
el hambre entre las tripas,
por defecto.
Los he fabricado libres
ahora que pueden
y corren felices
persiguiendo gemidos
atrapados en almohadas.

Ojalá un lazo al cuello del tamaño
de tus brazos
asfixiándome como castigo.
Hazlo por todos los mordiscos.

Viven en libertad, por fin,
en el verde de tu selva,
conmigo.

.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.