domingo, 15 de junio de 2014

Espectáculo

Verla fumar es un auténtico espectáculo.
Ella da la primera calada al cigarrillo
con cara de tipa dura,
y entonces deja escapar lentamente
una espesa y condensada burbuja de humo
que trepa por sus labios,
haciendo peripecias,
hasta el techo de su habitación.

-En ese momento no me importaría nada
ser eso que nos mata-

Luego me habla y veo cómo
intenta escaparse el humo que aun
está dentro de ella:
sigue sin importarme ser eso que nos mata.
Está sentada al borde de la cama
y mientras fuma, mira fijamente a la pared.
Sé que está pensando un millón de cosas
porque siempre me dice que no está
pensando en nada.

Verla, sea lo que sea que esté haciendo,
es un espectáculo
y sé que ésta no es una condición
que solo exista cuando mis ojos
la están devorando:
mucho antes de conocernos,
de percatarme de su existencia,
ella ya era un auténtico espectáculo
de color verde.

Sabía que tenía que conseguir
de alguna manera,
memorizar su forma de fumar o bailar.
Todos los tipos de risa con los que
hace del mundo un lugar mejor,
o su terrible habilidad
para no ser muy buena cocinera,
pero sí una excelente pinche de cocina.

Llevo un mes preparando a conciencia
a todas mis neuronas para que
no se les olvide ni una sola
razón por la que esa chica es espectáculo.

-La primera:
no haber huido
cuando aun estábamos a tiempo-

Todas las demás
son solo una mezcla
de envidias absurdas,
como querer ser eso que nos mata,
el tiempo que podíamos haber ahorrado
yo qué sé...
Todo eso que no importa una mierda
porque ahora la puedo besar en mitad
de ese espectáculo que es verla fumar.

Puedo verla y antes no.

-Segunda y más importante
de todas las razones:
Que antes no
y ahora
siempre

sí-

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