miércoles, 3 de septiembre de 2014

Nadie habla de.


Nadie se acuerda de la tristeza
cuando el amarillo cae.
Lo que no sabe la gente
es que va quemando la piel
procurando espacio suficiente
a los huesos venideros.
Nadie llora al azul
porque resulta tan redundante
que desborda,
pero he visto naufragios
peores que el mío.
He dejado hueco para el verde
oxígeno,
las palabras que se han de inventar
empiezan por nuestra felicidad.

No permitiré
un diccionario
triste,
un diccionario
cáncer.

Las palabras que se han de inventar
ondearán como victorias
sobre la luna.
Nunca más pensar
que fuimos islas.
Agarrar que nos tenemos
y pringar paredes y puertas
hasta desaparecer.

Ya nadie habla de
una tristeza
que vomita versos
y tampoco de la felicidad
que los asfixia.
Ahora todo el mundo consume miedo,
se arropan en él,
lo generan,
lo vomitan.

La parte del arte que menos me gusta
es cuando no puedo sentirlo mío
ni tampoco sale de ti.
He vivido de grises toda mi vida,
qué colores serás capaz de regalarme
para curar una tristeza congénita.

Prometo no rechistar,
no caben enfados suficientes
que borren esta sonrisa mental
con la que te recuerdo.
Desde entonces
ha dejado de caer el amarillo,
me ahogo en mentiras azules
sin prepararme para el naufragio.

Será que de tanto tiempo de oleajes
me he vuelto un lobo de mar.
Y queda demostrado:

A los piratas no les hacen falta huesos

para seguir con vida.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.