martes, 14 de octubre de 2014

Capicua.


He visto el futuro en muchas
páginas de pornografía
a las tres de la madrugada.
Era triste olernos a distancia,
mientras yo intentaba no pensar
en nada.
Aun así, nada desapareció
y tuve que lidiar con mis fantasmas
una y otra vez
mientras miles de páginas porno
proporcionaban sucedáneos de
amor y guerra
a gente como yo.

He dormido oliendo a
terrorismo emocional,
me he arropado en culpas
y banalidades,
he querido atravesar el infierno
que es correrse a solas
mientras al final del camino
sigues sin saber qué pasará.

No hace falta que te diga
que estoy triste.
Que intento escalar las paredes
de esta tristeza
que se ha convertido en mi día a día.
Sigo estando hasta el cuello
por ti y por mí,
y mientras el mundo cobra sentido
yo sigo mirando esas páginas
de mierda: tengo la certeza
de no encontrarte jamás ahí.

He visto el futuro.
Sé que no era el nuestro.

La forma en la que tenemos
tú y yo de ensuciarnos
salpica más sonrisas que lágrimas.
Me he obligado a acabar bien este poema
porque sé que ese no era nuestro futuro.


Y te lo voy a demostrar.

1 comentario:

Bubo dijo...

¡Suerte entonces!


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.