miércoles, 4 de marzo de 2015

Este título no está al revés.



Yo también creía que no había más de lo que hablar,
un día tras otro me acostumbré a que la respuesta
fuera nada. Silencio.
Formé parte del complejo entramado de construcción
de una distancia ínfima.
Acallé todos mis sueños,
mis ratos de soledad,
mis no-lágrimas por llevar a cabo este proyecto
que solo tú fuiste capaz de crear.
Algo tan enrevesado,
tan bello y orgulloso erguido entre todas las partes
de mi vida.
Quizás cambiamos tanto sin darnos cuenta
que no supimos cómo pararlo,
reconozco que se me acabaron los poemas
con títulos del revés.
Los mensajes secretos.
Ser pirata.
Saltar de tejado en tejado.
Reconozco que la mujer que se mira en el espejo
cada noche
no es ni la sombra de lo que fue
o
pudo ser.
Cargo en mis espaldas el peso de mil errores
de los que soy incapaz de encontrar disculpas suficientes.
Ni siquiera cuando murió mi abuelo
entendí que es mucho peor el otro tipo de muerte.
Las sentencias en vida.
He alimentado a un rencor que en realidad no existe.
Sueño a menudo que volvemos a sonreír
juntas.
Que no te has ido, aunque sigues aquí.
Que nunca te sentí tan cerca como cuando nos distanciaron
miles de kilómetros
y tú aprendías a emborracharte en otra lengua
mientras yo lo hacía a convivir con
nuestros recuerdos.
Si te soy sincera
ahora soy incapaz de mirar al pasado
y ver siquiera una mínima imperfección.
Me doy cuenta de que es posible
que yo solo fuera uno de esos prólogos
que dejan buen sabor de boca
pero nada que ver con el resto.
El resto del libro de todas las personas
que desaparecieron sin más
solo espero que sea muchísimo mejor
que yo. Se lo merecen.

Por las dudas,
porque me atrapan en bucles de veinticuatro horas
y no tengo forma,
no creo que la haya,
de escapar.
Porque se me olvidó recordarle
a la tinta de aquel post-it azul
que el tiempo también es capaz de destruir
a las personas sanas.

No quiero seguir teniendo esta sensación
de más y más pérdidas en mi camino.
¿Se me acabarán los dedos de las manos?
¿Habrá sido culpa mía todo esto?

Pero ya estás aquí,
te he engendrado
dentro de una canción que va
a cámara lenta.
Esto era todo lo que tenía que decirle
a un pasado que vino demasiado pronto,
sin avisar.

Seguiré soñando
que apareces para darme una explicación
y cuando despierte,
algún día, no sé cuándo,
ya me dará igual.
No seré la misma.
Tampoco nosotras dos.

Y por fin no será extraño,
ni dolerá.
Podré leer mi prólogo sin quedarme a medias.
No tendré ganas de llorar
ni habrá momentos de soledad
en los que lo ocupes todo.

Seré yo sin ti.
Una persona distinta a esta que ahora te escribe,
y ya nada importará
tanto como lo que seremos.

De eso se trata.
Contemplar la majestuosidad de lo finito
con respeto y admiración
sin creernos por un momento
el trascender.

Rompiste tu teoría sobre
una vida cíclica.
Deberías estar orgullosa.
Aquí tienes tu premio.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.