martes, 30 de junio de 2015

El futuro existe pero yo digo que no.



Cuando llevas tiempo luchando contra el reloj
te das cuenta de que nunca ganarás ninguna batalla
así que te conformas con ir sacando segundos de ventaja,
por si en el día del juicio final
necesitaras un par de minutos de descuento,
ya no para arreglar nada,
sino por el placer de revolcarte en tus miserias
una última vez.
Si todo sale bien, este poema no hablará del futuro,
excepto ahora.
Es decir, el problema es ya, está sucediendo,
que el día tiene muchas horas,
cada una con una velocidad programada,
distintas unas de otras, en longitud, contenido y
gama tonal.
El problema es que en ninguna de ellas te siento mía,
como si fueras de todo el mundo, un escaparate
espectacular y yo solo pudiese mirarte por la televisión.
No puedo oler el aire que desechas,
ni evitar los remolinos invisibles de calor que se encienden
cuando caminas,
ni verte en toda tu plenitud sin que eso pudiera afectarme.
No sé qué quiero,
pero tu risa me quema si no va conmigo.
No quiero correr más, no quiero terminar este maratón
si vamos a acabar así.
Te regalo todo el futuro, si es lo que necesitas,
pero solo si me haces feliz justo en este instante
en el que siento que te pierdo
y que dejas de ser mía.
Haz con él lo que quieras.

Quiero entender que ha merecido la pena,
el tiempo que le gane al reloj
me gustaría compartirlo contigo.
Me gustaría pensar
que en el día del juicio final,
los minutos que haya acumulado
quieran cantar victoria,
signifiquen carcajadas y felicidad,
y haya siempre un instante en el que
recuerde esta época como la mejor y la peor,
porque valió la penan o no.
Pero recordarte como si no hubiera televisión,
ni escaparates, ni el mundo entero supiera qué es lo que pasa
cuando te miro y siento, sin lugar a dudas,
qué es lo que quiero.
Recordarte en nuestra mejor versión,
esa en la que no quieres que te regale el futuro,
porque nada podría ser mejor que el ahora.

Y descansar.

Ya no quiero luchar contra nadie más.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.