miércoles, 10 de junio de 2015

Mi forma de querer es nuestra forma de querer.



Llevo todo el día en el despacho de mis padres acompañando a mi hermana que mañana tiene su primer examen de selectividad. Ella no me lo ha pedido, ni yo se lo he preguntado, pero de alguna manera siento que no quiero dejarla sola ahora. Quiero decir, he sido una hermana penosa para ella, y sé que esto no va a arreglar la mayoría de las cosas que nos hemos echado en cara, pero siento que estoy con ella, y siento su nerviosismo y estoy nerviosa yo también, como si mañana me fuera a examinar junto a miles de adolescentes insoportables. De vez en cuando aparecen las gatas a molestarla y a mí me sale decirle que deje de jugar con ellas y se ponga a estudiar pero sé que es imposible y que yo haría lo mismo en su situación. Incluso sería yo la que fuera a molestar a las gatas.
Sé que nunca valoro las cosas que hace, me he preocupado bastante poco en hacerle saber que en realidad estoy muy orgullosa de ella y de que sea mi hermana. Sé que es y será una gran mujer porque no hay más que verla. Con su edad yo no tenía ni idea de lo que hacía con mi vida, ni mis emociones, ni mis decisiones, etc. Creo que más o menos sigo en el mismo plan, pero un poco más vieja y más experimentada.
No me sale decirle, la vida es así, porque no creo en ese mensaje tan derrotista. Nacimos de una madre que es una bestia de lo fuerte que es. Ni una diosa, ni una reina, una bestia de mujer. Y así es mi hermana también. Lo digo porque ser hermana mía no es tarea fácil. Soy bastante desconsiderada y poco empática con ella aunque sea consciente de sus necesidades y deseos. Hablando mal y pronto, soy bastante hija de puta.
Pero para eso están estas cosas, yo vengo, hablo de lo que en realidad pienso de ella y no me siento ni un poquito mejor que antes. Para mí las demostraciones de amor fraternal son como algo de otro mundo. Nunca crecí con el sentimiento de amar a mis hermanos por encima de todas las cosas. Más bien me siento orgullosa de que sean parte de mí en muchas ocasiones, como si sus éxitos y sus logros también fueran mío y con sus desastres y sus fracasos lo mismo, pero sigo sin entender esas familias en las que los hermanos se llevan muy bien entre ellos y salen de copas juntos, son confidentes, y jamás se han pegado de hostias. No lo entiendo.
Yo entiendo las relaciones entre hermanos como personas a las que vas a querer incondicionalmente porque no te queda otra, habiendo espacio para el odio infinito, insultos, peleas en la mesa, burlas y competiciones de a ver a quien quiere más mamá, si a ti o a mí. Para mí los hermanos no se abrazan ni se dan cariño a no ser que sea estrictamente necesario, pero si hago la cena siempre voy a preguntar si hago para dos, y si compramos golosinas nos las dejamos encima de la mesa, aunque sean nuestras favoritas, con una notita que diga algo así como “para ti, por puta”. Yo no hablo con mis hermanos, simplemente nos dedicamos a mandarnos fotos de las gatas y vídeos de animales adorables, porque sabemos que eso es lo que nos hace completamente felices.
Y supongo que soy así con mi hermana pequeña porque mi hermano mayor es así conmigo. Nos vamos amoldando, tenemos todo el tiempo del mundo para tirarnos del pelo y arrepentirnos, para discutir por quién se come todos los cereales y deja la caja vacía en el armario y compartir pizza o espaguetis.
Es decir, quiero a mis hermanos pero no quiero que se den muy por aludidos, porque soy Ana, la hija toca pelotas y la hermana hija de puta. Y si mi hermano hubiera sido otro, probablemente yo no sería tan como soy, y si yo no fuera como soy, mi hermana, probablemente tendría a una hermana que le dice te quiero, buenas noches, y se va a dormir, pero no a esta que le acompaña durante toda la noche porque me da penita, y me pongo en su lugar y ya va siendo hora de ser la hermana que ella necesita que sea. Aunque me olvide de los te quiero y de desearle suerte. Esas cosas que no importan mucho cuando estás nerviosa por todo lo que se viene, pero ayudan.

Esto junto con la felicitación de su nomeacuerdodecuántoscumplía, hace muchos años ya, es lo más sentimental y cursi que le he dedicado nunca. Y me da vergüenza, pero es así.


Mucho ánimo puta del infierno :)

1 comentario:

C_yPunto dijo...

Me ha encantado. Aunque yo sí soy de esas hermanas que se llevan bien con los suyos y se van de copas con ellos ;)

Un abrazo.


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.