viernes, 3 de julio de 2015

Porque puedo (y tú también)



Me acabas de quitar un peso de encima
con esa sonrisa de leona que tienes.
Nos hemos tenido que machacar los sesos
pero al final lo conseguimos:
Nosotras podemos.
Contra el paso lento del tiempo,
esa baba de caracol que no nos dejaba caminar.
Contra una costumbre que quiso agrietar nuestra felicidad
como si eso fuera tan fácil.
Contra una distancia a la que odiamos
como si no hubiera enemiga peor.

Nos cuesta ponernos de acuerdo,
pero joder, amor,
cuando lo conseguimos creo que no
hay mayor maravilla que esa.
Contemplar como si fuera una simple espectadora
la chispa que creíamos perdida
en nuestras pupilas de adolescentes enamoradas.
Somos como la mejor receta de espaguetis con nata
que hayamos probado jamás,
como pasar la resaca de San Juan
haciendo el tonto delante de toda mi familia,
somos el plan perfecto por el que
no apostábamos ni un duro,
y al final, mira.

Me haces sentirme orgullosa de la persona
que soy contigo,
y tenías razón muchas veces
pero sobre todo ahora que entiendo
que el amor hay que mantenerlo nuevo.
Como si no hubiera pasado el tiempo
y tú aun fueras un cuento para antes de dormir.
Nosotras podemos
por lo listas,
lo guapas,
y lo todo que somos.

Sabía que seguías ahí a pesar de la tristeza,
mi chica de oro brilla en mitad de una clase
borracha
y yo pienso dónde me he metido
y por qué no quiero salir jamás de ahí.

Eres el color y el sabor perfecto
y te quiero.

Sobre todo porque puedo
y tú


también.


Esta es mi sorpresa. Lo escribí después de demostrarme que no me equivocaba. Que podíamos ser las de siempre si conseguíamos dar con la solución perfecta. Bueno, ya lo dice el poema, te quiero, y julio se nos pasará volando, que es como estoy yo ahora mismo. Me has cambiado la vida, sé que tú piensas que es al revés, pero no tienes ni idea de lo que has hecho. Gracias por devolverme la mejor versión de ti. Lo necesitaba. 

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.