jueves, 7 de febrero de 2019

Petróleo.



Tu piel era petróleo,
pegajoso y brillante,
me sumergí hasta asfixiarme,
me daban igual las consecuencias,
gente llorando por mí,
yo quería incendiar la habitación,
quería que explotara la fábrica
de hacer poesías,
quería que dijeras mi nombre en alto
mientras yo te susurraba
que me estabas matando.

Tú pelo también era petróleo,
brillante y pegajoso,
no hay manera de escapar de él,
me ahogaba queriendo ver la luz.
Después de todo,
el túnel que separa la vida de la muerte
era tu garganta.
El método más efectivo
amarro mis brazos a tu cuello,
respiro hondo,
pido perdón,
me despido,
salto.

Estoy en la orilla intentando
remontar el vuelo,
pero estoy tan lleno de ti
que no puedo despegar las alas del cuerpo.
Tengo besos tuyos por toda la cara,
gente olvidándose de mí,
me dan igual las consecuencias,
quiero que me prendas fuego,
soy puro petróleo,
incendiar la fábrica de tristezas,
manchar las sábanas aunque ya estuvieran
sucias,
quiero, mi amor,
todo lo que tengo
y más.

Encontrarte muy al fondo,
muy profundo,
muy ardiente,
muy oscuro,
y que ardas conmigo,
que naufragues conmigo,
que hagamos funcionar al mundo
o destrozarlo si queremos.
Todo al mismo tiempo.

Y al final, tú.
Solamente tú,
brillante y pegajosa.

lunes, 4 de febrero de 2019

Because of u



¿Qué nos mataba más?
Estar tristes o no saber por qué lo estábamos.
Sentado al borde de la cama
puedo leer tus pensamientos.
No merecemos seguir
si el resto del camino va a ser igual.
A tu garganta se la comía
la misma angustia que no me deja pensar a mí.
Tengo veinte manos ahogándome
cada mañana,
apretando fuerte una tráquea
que se niega a llorar.
Sentado al borde de la cama
yo ni siquiera existía,
pero puedo entenderte ahora
que el que no existe eres tú.
Darle vueltas al asunto,
hacerlo tan ridículo e insignificante
que no haya otra cosa más en la que pensar.

¿Fuimos cobardes
o
los más valientes del baile?

¿Qué nos mataba más?
Pensar que no merecíamos ser felices
o no saber cómo serlo.
Sentirnos diferentes al resto
o no encajar de ninguna de las maneras.
Que nadie nos entendiera
o no saber entendernos a nosotros mismos.

Sentado al borde de la cama,
ese de ahí también soy yo,
echarnos de menos,
poder sentir de nuevo,
ningún pensamiento
amarrándonos una cuerda al cuello.

Dime,
¿qué nos mató primero?

Todas las razones por las que estábamos tristes
o todas las razones por las que no éramos felices.

.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.