sábado, 6 de julio de 2019

Ahora me toca a mí escribirte un poema (de amor)



Ahora que la tormenta solo acaba de empezar,
terminas pero germinas en mí,
y celebro con versos tu vida.
Bendigo cada minuto en el que me sonreías
y a la lucidez extraña de un adolescente
que se negó a perderte a ti también.
Ahora, con la torpeza de este que soy sin ti,
solo puedo darte las gracias,
por salvarme la vida de aquel caramelo,
por llevarme al mercado cuando no podía dormir,
por ganarme al pulso siempre,
por salir tan guapo en mis fotos,
por ser tan bonito y brillante,
por amarnos,
por la alegría con la que abrías la puerta de casa,
daba igual si llevabas meses sin vernos
o medio día.
Daba igual, de verdad.
Gracias por enseñarme
el camino más cómodo para que la gente me entendiese,
por enseñarme a hacer feliz a las mujeres que amo,
por sembrar en mí la semilla analfabeta
de la poesía que no se lee.
Por celebrar la vida con versos.
Por ser un hombre bueno.

Me rompes el corazón
y me lo recompones.

No hay minuto de mi vida
en el que no te hubiera amado
como se aman las cosas sagradas.
Con pasión y desmesura.
No existen aun las palabras 
que te describan igual que yo te siento.

Me rompes el corazón
y me lo recompones.

Ese que está ahí,
ese no eres tú.
Tú brillabas en el azul de tus ojos,
en las durezas de tus cueros,
y en lo blando de tus tripas.
Celebro la vida con tus versos,
niño de mis ojos,
sol de primavera,
amor de mis amores.

Me rompes el corazón
y me lo recompones.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.